¿Qué pasaría si no viéramos nuestro portafolio en 10 años?

Si has leído los capítulos anteriores, entonces para este momento ya sabes cómo hacer una distribución de activos que se adapte a tu perfil de riesgo y que sea diversificada en clases de activos y en zonas geográficas. Una vez que ejecutas tu portafolio todo va muy bien. ¿Pero pasa algo con el tiempo?

Como es usual, vamos a hacer un ejemplo. Supongamos que tengo un portafolio de $100,000 pesos y una distribución de activos de 40% bonos y 60% acciones. Yo me siento cómodo con el riesgo que estoy tomando, por eso escogí esta distribución después de todo.

Entonces inicio con $40,000 en bonos y $60,000 en acciones y me olvido por 10 años de mi portafolio. ¿Qué es lo que pasa?

  • Año 1: Mis acciones crecieron de $60,000 a $65,520; mis bonos de $40,000 a $41,800; en total tengo $107,320. Mis acciones representan 61% de mi portafolio y los bonos 39%. Sigo bastante cerca de mi distribución de activos objetivo.
  • Año 5: Mis acciones crecieron a $93,167; mis bonos a $49,847; en total tengo $143,014. Mis acciones representan el 65% de mi portafolio y los bonos sólo 35%. El perfil de riesgo de mi portafolio ya no es tan representativo de lo que yo elegí al inicio.
  • Año 10: Mis acciones crecieron a $144,669; mis bonos a $62,118; en total tengo $206,187. Mis acciones representan el 70% de mi portafolio y los bonos sólo 30%.

Y es así como en unos años pasé de un perfil de riesgo moderado a estar cerca de crecimiento. Esto significa que ahora estoy corriendo más riesgo de lo que yo me sentía cómodo.

¿Por qué sucede esto? Bueno, como ya sabes, los activos que tienen más riesgo también tienen más rendimiento esperado. Esto quiere decir que crecen más rápidamente que los de bajo riesgo, y por lo mismo, van representando una parte del pastel más grande en tu portafolio.

Opciones de rebalanceo

Al proceso de llevar nuestro portafolio a la distribución de activos objetivo le llamamos rebalanceo. Y consiste en algo muy sencillo: hay que vender inversiones que tienen peso “de más” y usar el dinero que obtenemos para comprar inversiones que tienen peso “de menos”.

Hay dos opciones para ejecutar el rebalanceo:

Calendarizada

La primera opción que tenemos es agendar un rebalanceo cada cierto tiempo. Para portafolios como los que estamos realizando ésta puede ser una buena opción. De hecho, la mayoría de los portafolios podrían estar bien con un rebalanceo anual. Esto significaría que le estarías dedicando tal vez 30 minutos al año al mantenimiento de tu portafolio. Tu dinero trabaja para ti.

Por límites

La segunda opción que tenemos es designar límites para nuestra distribución de activos. Por ejemplo, si tu distribución objetivo es 80% acciones y 20% bonos, entonces podrías designar un límite de mínimo 70% acciones y máximo 90%.

De ser éste el caso, entonces tendrías que monitorear tu portafolio de manera más seguida. Una vez al mes podría ser suficiente. Si te dieras cuenta que las variaciones son mayores, entonces podrías revisar una vez por semana, pero esto es poco probable.

De esta manera tu portafolio siempre debería estar dentro de un rango razonable y tu exposición a riesgo sería adecuada.

Un beneficio adicional inesperado

En primera instancia, el rebalanceo parece ser algo meramente administrativo. La razón fundamental de realizarlo es mantener una exposición al riesgo con la que te sientas cómodo.

Pero hay un beneficio adicional e inesperado de ejecutar este proceso.

Verás, cuando los activos tienen rendimientos muy altos, más de lo que es común, entonces se ha observado que los rendimientos futuros son más bajos. Esto ocurre en todos los tipos de activos, y puedes pensarlo como un ciclo o como que “todo lo que sube tiene que bajar”.

Entonces cuando nosotros hacemos rebalanceo, estamos vendiendo activos que ahora son más grandes, es decir que tuvieron rendimientos muy altos en el pasado, y por lo tanto se espera que tengan rendimientos más bajos en el futuro. Y a su vez, estamos comprando activos que tuvieron rendimientos más bajos en el pasado, y por lo tanto se espera que tengan rendimientos altos en el futuro.

El rebalanceo es una forma sistemática de comprar barato y vender caro, aumentando tus rendimientos al mismo tiempo que manejas tu riesgo.

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