¿Qué es riesgo?

El riesgo en términos generales es la posibilidad de tener un evento adverso, algo que nos dañe. En términos financieros y de inversión, el riesgo es la probabilidad de perder dinero.

Podemos pensar en el riesgo de algunas otras maneras:

  • En el largo plazo, el riesgo en inversiones podría ser no llegar al monto que necesitamos para cubrir nuestras obligaciones. Para que sea más claro, esto podría referirse a una persona que comenzó a invertir para su retiro con la expectativa de vivir con lo que acumuló desde los 65 años hasta su fallecimiento, pero por los rendimientos del mercado se quedó corto.
  • En el corto plazo, podríamos pensar en el riesgo en inversiones como fluctuaciones temporales o rendimientos negativos únicos. Si pensamos en una crisis financiera, el precio de muchos activos puede bajar a la mitad en un periodo corto (sí, incluso los que no cotizan en bolsa, como ha pasado en bienes raíces). Si la persona es joven o no necesita el dinero en ese momento, entonces está bien porque puede seguir su día a día, pero si ya va a necesitar el dinero, entonces esta situación se vuelve igual a la que describí anteriormente. Esta definición de riesgo es la que experimentamos a nivel emocional y nos hace tomar malas decisiones que afectan nuestros resultados en el largo plazo.

¿Entonces por qué correríamos riesgo?

Ésta es una buena pregunta. Si tenemos la posibilidad de perder al correr riesgo, ¿por qué lo haríamos?

La realidad es que el riesgo tiene dos caras. La primera ya la conocemos, y es que nos vaya mal. Pero la otra cara del riesgo se llama oportunidad. Y esto es porque si queremos mayor beneficio, o rendimiento, entonces en general tenemos que correr más riesgo, experimentar más fluctuaciones en el valor de nuestros bienes y tener más incertidumbre de qué va a suceder en el futuro.

Un ejemplo es el siguiente…

Supongamos que te ofrezco dos opciones de inversión. Una se llama “bonos” y te prometo que te daré 3% de rendimiento al año con total certidumbre.

La otra opción se llama “acciones” y va a consistir en lo siguiente: cada año vamos a lanzar una moneda, si cae cara entonces te daré un 30% de rendimiento, pero si cae cruz vas a perder 10% de lo que tienes. ¿Te gustaría jugar?

Te voy a evitar las matemáticas y te diré esto. Si tú vas a jugar este juego por 30 años, entonces sólo necesitas 11 caras para tener un 3% de rendimiento anual. De hecho, la probabilidad de que te vaya peor que en la opción de “bonos”, en este periodo de 30 años, es de sólo 5%. Entonces en casi todos los escenarios tú terminarías con más dinero por tu inversión en la opción de “acciones”.

Y entonces aquí está el predicamento. ¿Aguantarás cada año lanzar la moneda?

Este juego no es completamente inventado. En realidad refleja muy bien los rendimientos históricos que han tenidos las acciones, que son inversiones en compañías, y bonos de corto plazo, que son préstamos a otras entidades como gobiernos y compañías.

En promedio invertir en acciones ha tenido un rendimiento anual de 10% mientras que los bonos de corto plazo han promediado 3%. Sí, podría ser que obtengas una larga ronda de “cruz” en tu lanzamiento de moneda y pierdas dinero, pero la probabilidad de que en el largo plazo obtengas rendimientos menores que la opción “segura” es muy baja.

Necesidad, apetito y capacidad de riesgo

Necesito que sepas otra cosa. No todas las personas pueden, quieren, ni necesitan correr el mismo riesgo. Esas tres palabras que utilicé son clave.

  • Necesidad de riesgo. Una persona que tiene suficiente dinero en este momento como para que con un rendimiento de 3% al año pueda alcanzar el monto que necesita para cubrir sus obligaciones futuras no necesita correr riesgo. Podría decidir irse por la opción de “bonos” y evitar la incertidumbre de tirar la moneda cada año.
  • Apetito de riesgo. Ahora, también es importante qué tanto puede aguantar emocionalmente el riesgo la persona. Algunas personas tal vez tienen la necesidad de riesgo, porque con “bonos” no les alcanza, pero al tirar la moneda no pueden dormir porque no saben si van a ganar o perder. En ese caso, estas personas no tienen apetito de riesgo, no quieren correr el riesgo.
  • Capacidad de riesgo. Y por último, tal vez la situación de la persona hace que correr el riesgo sea devastador. Es posible que no tenga 30 años para jugar en “acciones”, sino sólo le quedan 3, y si ése es el caso, entonces la persona no tendría la capacidad de correr el riesgo, porque la probabilidad de que quede abajo de “bonos” es muy alta.

La situación ideal para invertir y tener altos rendimientos sería una persona que tenga alto apetito al riesgo, alta capacidad y baja necesidad. Por otra parte, una persona con poca capacidad y apetito pero alta necesidad no puede hacer mucho para llegar a su objetivo con las condiciones actuales. Necesitaría bajar su objetivo o ahorrar más.

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