La educación avanzada en México se ha vuelto cada vez más cara. Si bien las universidades privadas más prestigiosas del país no son tan caras como en el extranjero, su costo se ha ido elevando cada vez más.

Por ejemplo, al 30 de enero de 2019 un semestre de carrera profesional en el Tec de Monterrey (Campus Monterrey) tiene un costo de $114,900 pesos. Si tu hijo fuera a estudiar medicina hoy, entonces el costo se elevaría a $126,300 pesos. Y una carrera profesional en la modalidad Internacional tiene un costo de $144,400 pesos. Dejaré que hagas las cuentas del costo total por 9 o 10 semestres.

Para propósitos de ejemplo, sigamos con una carrera diferente a medicina en modalidad regular. De acuerdo a datos del INEGI, un hogar que está en el 10% de mayores ingresos gana desde $124,000 pesos brutos por mes. Después de impuestos a la familia le quedarían aproximadamente $90,000 pesos, y si utilizaran los planes de pago del Tec, entonces la colegiatura se llevaría el 28% de sus ingresos libres.

Imagínate eso. Una afortunada familia que está en el selecto 10% más alto de ingresos gasta 28% de lo que gana en la colegiatura. ¡Y sin contar otros gastos como libros, seguro de gastos médicos y demás! Imagina las otras 9 de cada 10 familias mexicanas.

Entonces es relevante que los padres se preparen con tiempo de anticipación para estos gastos tan importantes. Se cuentan con varias opciones, por lo que voy a abordar cada una:

Compra de unidades o créditos por anticipado

Las universidades suelen asignar un número de unidades a las materias que imparten. El costo de la colegiatura se deriva del costo de las unidades que curse el alumno. Por esta razón, en muchos casos se está ofreciendo la posibilidad de comprar las unidades hoy, a los precios actuales, y que tu hijo las curse en el futuro.

Para evaluar si esto vale la pena, hay que considerar cuánto han ido aumentando las colegiaturas históricamente. De acuerdo a datos del INEGI, desde el 2011 el incremento en colegiaturas en universidades privadas ha sido bastante apegada a la inflación general. Por ejemplo, desde el 2011 hasta el 2016 los incrementos estuvieron entre 4.2% y 4.5% por año, que es consistente con el nivel de inflación del periodo. Durante el 2017 la inflación comenzó a acelerarse y las escuelas privadas reaccionaron de igual manera, realizando incrementos más cercanos al 6%.

Por supuesto, los números que comparto son generales, dentro de los cuales habrán extremos. En Tec de Monterrey Campus Santa Fé, durante el 2017 el incremento fue de más de 7%. Así que toma en cuenta esto.

Por lo pronto, la evidencia es consistente con que las colegiaturas van creciendo de manera apegada a la inflación, por lo que su costo en términos reales suele permanecer más o menos constante.

¿Significa que es una mala opción? ¡No! La ventaja que tiene es que vas pagando las unidades a lo largo de un tiempo mucho más extendido, y por lo tanto hace el desembolso más sencillo. Cuando entren a la universidad tus hijos tendrás todo pagado (o aunque sea una parte), y la paz mental que te dará será increíble.

La desventaja de hacerlo de esta manera es la falta de flexibilidad. ¿Qué pasa si esa universidad no es la mejor opción para la carrera de tus hijos? Ahora están atados ahí. Y sí, sé que en muchos casos puedes vender y transferir las unidades pero, ¿quién quiere estar haciendo eso? Yo no querría, pero no puedo hablar por ti.

Planes de ahorro y seguro

Las aseguradoras ofrecen planes de ahorro y seguro enfocados en pagar educación universitaria. La manera en que funcionan es que te comprometes a hacer una aportación recurrente (muchas veces anual), y a cambio al final del plazo la aseguradora se compromete a pagarte una cantidad definida al inicio del contrato. Esta cantidad suele pagar un rendimiento real, o sea que se ajusta con la inflación. Y en caso de deceso de los padres o incapacidad laboral permanente, el seguro entraría y te pagaría la suma asegurada.

Con este tipo de planes ya estás un paso adelante de la compra de unidades de las universidades, porque te pagan un rendimiento adicional a la inflación. Esto quiere decir que vas a generar más dinero del que tú aportaste en términos reales, a diferencia de la compra de unidades.

Además, tiene un componente psicológico. En mi experiencia las personas que contratan estos planes sienten una obligación a pagarlos, por lo que le dan prioridad y entonces cumplen su meta con mayor probabilidad. En los planes que son voluntarios, como comprar unidades de manera recurrente, las situaciones del día a día hacen que le des prioridad a otras cosas. Para que me entiendas, imagínate algo así:

  • “Sí, hay que comprar las unidades, pero de verdad quiero pintar la casa.”
  • “Este mes se supone que vamos a comprar 3 unidades más, pero hace rato que no salimos de viaje en familia.”
  • “Ya van dos meses que se nos pasa comprar unidades, pero es que hemos estado tan ocupados que se entiende.”

¿Me sigues? Sin embargo, cuando tienes un compromiso de pago con un plan de ahorro, entonces haces que las cosas funcionen. Y muchas veces haces las aportaciones y las otras cosas que querías hacer también.

Ahora, de todas las cosas que podrían ser buenas en un plan de ahorro, me parece que la más importante es la del seguro. Estás buscando pagar la educación de tus hijos, y eso depende de que tú tengas ingresos y que estés presente. Un plan educativo te asegura que si cualquier cosa te sucede, entonces tus hijos tendrán la educación que querías. A veces no nos gusta reflexionar de este tema, pero es una posibilidad real.

Un aspecto que no me gusta de esta alternativa es que en muchos casos el seguro es sólo por deceso o incapacidad total. Si tu fuente de ingresos es comprometida por alguna razón, pero tú sigues “habilitado” para trabajar, entonces es posible que no puedas pagar el plan, y en ese caso estaríamos en problemas.

Fuera de eso, me parece una gran alternativa. Sólo recuerda planear las aportaciones y la suma asegurada con el costo de la educación. Dado que se ofrecen rendimientos adicionales a la inflación, y suponemos aumentos en el costo educativo cercano a ésta, puedes usar el costo actual para tu plan. Si quieres conocer alternativas de planes puedes contactarme.

Plan de inversión propio

Otra alternativa es que hagas aportaciones mensuales y las vayas invirtiendo en instrumentos financieros. Si haces una mezcla correcta para el plazo que queda hasta el momento del desembolso (cuando inician la universidad), entonces los rendimientos pueden ser incluso superiores a los de un plan educativo.

Esta alternativa definitivamente es más avanzada. Sólo la utilizaría si tienes conocimientos avanzados de finanzas e inversiones, o si tienes el apoyo de un consultor financiero en el que confías plenamente.

La ventaja que tiene es la posibilidad de tener rendimientos más altos, por lo que en ese caso las aportaciones necesarias serían más bajas. La diferencia se hace significativa cuando inicias el plan en tiempos muy largos, por ejemplo desde que nace tu hijo o incluso antes.

Ahora, los mercados financieros no son predecibles en tiempos cortos, entonces es muy importante que tengas en mente que la ventaja de rendimiento más alta es una posibilidad, y no una certeza.

Por otra parte, tienes la ventaja de flexibilidad porque dependiendo de las circunstancias globales económicas puedes cambiar tu estrategia. Esto es algo que las aseguradoras hacen. Al final de cuentas, éstas reciben tu dinero y lo invierten en instrumentos financieros, obteniendo un rendimiento más alto que el que te están pagando a ti al final del plazo.

Psicológicamente esta alternativa tiene el mismo efecto que la de compra de unidades por anticipado. No tienes un compromiso con un tercero para hacer las aportaciones, entonces otras cosas podrían interponerse en el camino. Necesitas disciplina verdadera para que esto funcione.

Y finalmente, por las fluctuaciones de mercado, es muy probable que en algún momento del tiempo te encuentres por debajo del dinero que necesitarías tener acumulado. Si abandonas el plan en ese momento, entonces pierdes. Debes conocerte bien, y si en tu caso reaccionarías de esa manera, mejor no consideres esta opción.

Debo reiterar que ésta es una opción avanzada, y la recomendaría sólo si tienes los conocimientos necesarios en inversiones o un consultor financiero en el que confías, además de fortaleza psicológica para seguir el plan hasta que lo completes.

Tu hijo puede conseguir becas

Scholarship money search

Hasta ahora, todas las alternativas han considerado el dinero para pagar toda la colegiatura. Sin embargo, también podrías bajar el monto que vas a pagar.

La mejor opción sería conseguir una beca. Las universidades suelen tener becas internas. Hay algunas que son por desempeño académico sobresaliente, otras por habilidades deportivas y algunas por necesidad económica.

Si la universidad ofrece alguna de estas opciones, alienta a tu hijo a que aplique. Cada porcentaje de beca que le den será dinero que no tienes que acumular y pagar. Y cuando hablas de millones de pesos por el tiempo de su carrera profesional, entonces 30% de beca puede ser un monto considerable.

Es importante que distingas las becas de los créditos que ofrecen las instituciones. En una beca se te ofrece un descuento sobre la colegiatura y listo, mientras que en un crédito tendrás que pagar ese porcentaje de descuento los años después de la graduación (que seguramente lo hará tu hijo).

Además de las becas de las universidades, hay otras entidades que las ofrecen. Dile a tu hijo que busque en internet estas oportunidades. Si realmente está motivado te aseguro que encontrará algo bueno.

Puedes financiar con crédito

Por último, si tu hijo ya está muy cerca de entrar a la universidad, no juntaste el monto necesario para pagar completa la colegiatura, no tiene becas y la colegiatura es muy alta con respecto a tus ingresos, entonces puedes acceder a un crédito educativo.

La manera en que funciona es que una institución financiera o la universidad te presta parte del dinero necesario para pagar la colegiatura. Al finalizar la carrera, tu hijo tendrá un número definido de años para pagar el crédito. Después de la universidad tu hijo debería ser económicamente activo, y por tanto podría pagar ese crédito.

Esta opción es muy común, sin embargo te recomendaría evitarla de ser posible. Iniciar la vida profesional con un pago de deuda afecta a la vida financiera. No te digo que sea una mala opción, porque una educación buena puede hacer la diferencia en la vida laboral. Sin embargo, si pudieras usar una combinación de las otras opciones para pagar la educación de tu hijo, entonces tendrá la posibilidad de iniciar su vida laboral y financiera con el pie derecho.