En los mercados accionarios tenemos la noción de que es sumamente difícil predecir los rendimientos futuros. Y esto es totalmente cierto, la realidad es que escoger acciones con rendimientos superiores no suele suceder con frecuencia.

Sin embargo, sí hay algunas maneras de posicionarnos para tener mejores rendimientos, en promedio.

Para empezar necesitamos saber cuáles son las fuentes de rendimiento en acciones. El rendimiento que experimentemos tiene tres componentes:

  1. Yield de dividendos. Básicamente es la divisón de los dividendos del año y el precio del instrumento. Nos indica un rendimiento que vamos a tener en efectivo.
  2. Crecimiento de utilidades. Entre más crecen las utilidades entonces más dividendos se pueden pagar. Si pensamos en las acciones de todo un país, entonces el crecimiento estará muy ligado al crecimiento económico a lo largo de varios años.
  3. Componente especulativo. Los inversionistas establecen los precios que pagan por las acciones por medio de sus transacciones. Esto a su vez lo podemos ver como un multiplicador de precio entre utilidades. Y de acuerdo a los fundamentales financieros, el multiplicador tiende a estar en un rango. Cuando el multiplicador sube mucho, entonces en el futuro puede bajar, y por lo tanto impacta en los rendimientos.

¿Qué es lo que más nos impacta en el rendimiento?

Imagina por un momento que el multiplicador de utilidades promedio es de 20, y de pronto vemos en el mercado accionario de México un multiplicador de 40. Además, tenemos un yield de dividendos de 1.5%.

Dado que el multiplicador está bastante alto, usualmente observamos una regresión al promedio. Si esto ocurriera en 5 años, entonces veríamos un ecuación de rendimiento anual como ésta:

Rendimiento = yield + crecimiento + especulación = 1.5% + 7% – 12.9% = -4.4%

Entonces puedes ver cómo el componente de especulación tiene un impacto muy grande en nuestros rendimientos cuando sale de su rango.

Precio de mercado y PIB

Un indicador parecido al multiplicador de utilidades podría ser el precio de un índice accionario entre el producto interno bruto del país. Esto funciona porque las utilidades de las compañías son un porcentaje del producto interno bruto, y suele ser bastante constante, entonces podemos usar el PIB tal cual.

Para que veas una evolución de este indicador, aquí te lo presento en gráfica:

Bolsa mexicana como porcentaje del PIB (1993 – 2017)

Antes del 2003 parece que oscilábamos entre 0.08% y 0.12%. A partir del 2003 comenzó a subir este porcentaje, y en la última década hemos estado arriba de 0.18% prácticamente todo el tiempo.

Tomando en cuenta estos datos, veamos la relación entre el porcentaje y el rendimiento anual de los siguientes 5 años:

Es una relación muy marcada, ¿verdad? Entre más alto es el porcentaje, más bajos son los rendimientos de los siguientes 5 años. ¿Puedes ver cómo entonces podemos modificar nuestra estrategia de inversión? Cuando el indicador se vaya más abajo, entonces podemos incrementar nuestra inversión en este mercado.

Ahora, como vimos anteriormente tuvimos un punto de separación a partir del 2003, en donde el indicador se fue mucho más arriba en promedio. El rendimiento anual de 5 años promedio antes del 2003 fue de 19.3%; mientras que después del 2003 fue de 6.74%. Hay una diferencia tan grande que no tendría sentido no ponerle atención a esto.

¿Estaremos en una nueva era con rendimientos más bajos siempre? No necesariamente. Después de 2003 hemos tenido 2 años con un indicador abajo de 0.19%. El rendimiento anual en esos periodos fue de 13.81% y 16.71%. Así que incluso en periodos de bajos rendimientos el componente especulativo se puede poner en posiciones favorables.

Este indicador funciona simplemente porque nos indica cuándo estamos en la parte baja del rango del multiplicador de utilidades. Y como vimos anteriormente, este componente domina la ecuación de rendimiento.

Conclusión

Definitivamente vemos una correlación entre el IPC/PIB y el rendimiento de acciones en México durante los siguientes 5 años. Podemos utilizar este indicador para obtener mejores rendimientos. Algo importante es que el indicador se pone en posiciones favorables en tiempos económicamente difíciles, por lo que un inversionista deberá tener la fortaleza psicológica para invertir cuando el resto del mundo esté gritando que hay que vender.