La confianza del consumidor llegó a 112 en Febrero, su nivel máximo desde el 2006. Esto es positivo para la economía porque entre mayor confianza hay en las personas, mayor es su gasto y por lo tanto el desempeño económico.

Las ventas al detalle cayeron 1.3% mientras que la construcción lo hizo 4.3%. Estos dos indicadores también son parte del consumo, sin embargo están encontrados con la confianza del consumidor. Las ventas al detalle cayeron por primera vez desde inicio del 2018, cuando se esperaba un crecimiento de 2.7%.

El PMI de manufactura repuntó a 52.60, cuando estaba abajo de los 50 puntos a finales del 2018. Dado que es un indicador de dispersión, estar arriba de 50 puntos es favorable. El PMI de manufactura nos indica en general la perspectiva que tiene el sector manufacturero sobre el desempeño económico en el futuro.

Después de incrementar y llegar hasta niveles de casi 7% durante el 2018, la inflación ha estado bajando en los últimos meses, llegando a 4.37%. Esto muestra que la intervención por parte de Banco de México en subir las tasas de interés de referencia ha sido positiva.

Pero hablando de tasas de interés, la tasa de referencia ya se encuentra en 8.25%, nivel que no se había visto en más de 10 años. La intervención para controlar la inflación podría llegar a tener un impacto negativo en el crecimiento económico, porque las tasas de interés más altas decrecen la inversión fija.

Además, la diferencia entre la tasa de bonos de 10 años y de 1 año está peligrosamente cerca de cero. Usualmente entre mayor es el plazo de un bono, mayor es la tasa que requieren los inversionistas. Cuando la tasa de corto plazo llega a ser más alta puede ser un indicador de política monetaria restrictiva, y de que los inversionistas están esperando tasas de corto plazo más bajas en el futuro para reactivar la economía.

Durante el último trimestre de 2018, el crecimiento económico en México fue de 1.7% vs el 2017, menor a lo esperado por los analistas. Definitivamente en meses anteriores se veían los indicadores anunciando una desaceleración, y Banco de México ya anunció un recorte de pronóstico de crecimiento para el 2019.

En resumen, tenemos indicadores mixtos en donde destaca positivamente la confianza del consumidor. Sin embargo, la desaceleración ya se materializó durante el último trimestre de 2018. Con la inflación más controlada, es posible que Banco de México incremente su tasa de referencia en el futuro, pero aún es muy pronto para decir que los riesgos están fuera de nuestro camino.