El ser humano siempre tiene metas. A veces son explícitas y a veces implícitas, pero siempre persigue algo. Y lo que me pregunto es… ¿cómo las conseguimos de manera más efectiva?

Cómo conseguimos una meta

Conseguir una meta se trata de actuar y corregir rumbo, una y otra vez.

Cuando establecemos una meta estamos tratando de cerrar una brecha entre el lugar donde estamos y donde queremos estar. Posteriormente hacemos un plan, implícitamente o explícitamente, y tomamos acción que creemos que va a cerrar la brecha. Luego observamos qué funciona y qué no, y vamos corrigiendo nuestro plan. Entonces conseguir una meta se puede pensar como un ciclo entre actuar y corregir el rumbo, una y otra vez.

Conseguir una meta se trata de enfoque.

Si lo vemos de esa manera, entonces es claro que para lograr la meta necesitamos de enfoque. Enfoque es dedicar atención a un objeto o pensamiento en particular. Y cada vez que tomamos acción, analizamos qué está pasando o tomamos una decisión de realizar un cambio, estamos dedicando atención.

Enfoque implica limitar el número de opciones.

Además, tener enfoque implica limitar el número de opciones que consideramos. Al hacer nuestro plan, estamos aceptando que vamos a eliminar otras acciones que podríamos tomar. La base de tomar una decisión es comprometerse al rumbo elegido, eliminando las otras alternativas.

¿Qué pasa cuando tenemos demasiadas opciones?

En realidad, lo que sucede es que nos volvemos muy ineficientes mentalmente. Nuestro sentido de satisfacción con una decisión se ve deteriorado a medida que incrementan las opciones, usamos reglas muy sencillas para eliminar éstas últimas y tenemos problemas para mantener en la mente lo que estamos considerando.

Véase: information overload, the paradox of choice y analysis paralysis.

¡Pero yo hago muchas cosas cada día!

En nuestras actividades diarias necesitamos hacer muchas más cosas.

Seguramente estaremos pensando que dentro de nuestras actividades diarias necesitamos hacer decenas o cientos de diferentes cosas. Y esto es totalmente verdad. La diferencia fundamental está en que la mayoría de las actividades tienen el objetivo de mantener las cosas como están, mientras unas cuantas tienen el objetivo de mejorar: las metas.

Mantener es diferente que mejorar.

Mantener algo es un proceso de conocer los parámetros aceptables del objeto y tomar acción correctiva cuando se salen de sus parámetros. Mejorar algo, por otra parte, necesita de mucha más actividad mental y toma de decisiones, porque se debe pasar a una manera diferente de hacer las cosas.

¿Y entonces qué hacemos?

Si mantenemos enfoque al limitar el número de metas que abordamos a la vez y revisitarlas frecuentemente, es mucho más probable que las consigamos. Esto se debe hacer en un contexto de largo, mediano y corto plazo, que definiré como un año, un mes y un día.

Lo más recomendable entonces sería tener de 3 – 5 metas anuales, 3 – 5 grandes pasos mensuales para llegar a esas metas y definir nuestras prioridades del día para poder concretar esos grandes pasos.

Un tema que dejo para un artículo futuro es: ¿qué sucede cuando tienes un equipo de personas trabajando contigo? Seguramente podrías amplificar las metas en las que trabajas en un momento dado.